Catequesis para niños

Javier y su amigo el Cangrejo

Dice la historia que un día San Francisco Javier perdió un crucifijo al que le tenía mucho cariño y que un cangrejo que lo encontró se lo entregó de nuevo. Lo que no sabe todo el mundo es que desde entonces se hicieron muy amigos.

Un día San Francisco andaba paseando por una playa mientras rezaba ante una puesta de sol muy bonita y su amigo el cangrejo que lo vio de lejos salió a su encuentro.
  • Cangrejo: Hola amigo Javier
  • Javier: Hola amigo cangrejo
  • Cangrejo: ¿Qué haces?
  • Javier: Rezar
  • Cangrejo: ¿Qué es rezar?
  • Javier: Hablar con Dios
  • Cangrejo: ¿Hablar con Dios?
  • Javier: Si, hablar con Dios
  • Javier: Le doy gracias por muchas cosas, como por ejemplo nuestra amistad. También le pido por otras muchas cosas.  Como sabes hay gente que no está bien.  No todos tienen para comer y para vestirse. Hay injusticias que entristecen a Dios pues él nos quiere a todos por igual y quiere que todos disfrutemos de la misma manera de lo que hay en el mundo: un regalo precioso que Dios nos hizo
  • Javier: Si todos nos portásemos bien los unos con los otros… como hermanos, pues lo somos, las cosas irían mejor, ¿no te parece?
  • Cangrejo: Desde luego que sí amigo Javier. Yo también tengo la sensación de que a veces las cosas parecen caminar al revés: sabemos lo que hay que hacer para ser buenos y justos pero… Bueno, eso, que hay que ser mejores…
  • Cangrejo: ¿Sabes una cosa, Javier?
  • Javier: Dime amigo cangrejo
  • Cangrejo: Yo creo que no siempre nos portamos bien no porque seamos malos, sino por miedo a perder las seguridades. Vamos, quiero decir que nos agarramos a lo que tenemos por miedo a perderlo. Como yo cuando viene una ola y me agarro fuerte para que no me lleve. Nade quiere salir mal parado, ¿no?
  • Javier: Lo entiendo amigo cangrejo. Pero yo sé por experiencia que es al revés. Se es más feliz cuando se comparte lo que se tiene con los demás. Cuando veo a los misioneros ser felices con tan poco no puedo evitar querer ser feliz y hacer felices a los demás, por eso he llegado hasta tan lejos. Bueno, si he de ser sincero, no es realmente sólo porque quiera ser feliz como los misioneros, sino porque Dios me ha llamado, como a ellos, a vivir como el.
  • Javier: ¿Conoces a Jesús?, ¿la Biblia?, ¿la familia de los cristianos?
  • Cangrejo: No, amigo Javier, nada de eso conozco
  • Javier: Pues hay que poner remedio a eso amigo cangrejo
  • Cangrejo: Vale…

La tarde iba cayendo y oscurecía, pero los amigos siguieron un rato más hablando mientras paseaban.

Hoy han pasado muchos años desde aquel encuentro entre el cangrejo y su amigo San Francisco Javier. ¿Qué crees que pudo decirle Javier al cangrejo sobre la felicidad?...
A día de hoy la gente sigue caminando juntos, como aquellos dos amigos. El paseo es un poco más largo: unos 50 quilómetros más o menos, según se salga de un sitio u otro, hacia Javier, el castillo donde nación el amigo del cangrejo. Esta caminata se llama Javieradas, ¿las conoces? Por cierto, es el 75 Anviersario de las Javieradas o marchas a Javier.

  • ¿Crees que la gente quiere ser feliz, como aquello dos amigos?
  • ¿Tú quieres ser feliz?
  • ¿Crees que se es más feliz compartiendo lo que tienes?

San Francisco Javier le habló a su amigo el cangrejo de los misioneros que él conocía, ¿sabes que es un misionero?, ¿conoces a alguno?


Terminemos con la oración que Francisco le enseñó a su amigo el cangrejo aquel día hace ya muchos años: Padre nuestro…

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