Catequesis para jóvenes

"Conectados"
Vivimos en la era de la conexión, todo está interconectado, o al menos creemos que lo está. Sea así o no, lo seguro es que vivimos rodeamos de aparatos  como ordenadores,  smarthpones, tabletas,  etc.
Seguro que tienes uno, o tus padres lo tienen, o bien has “trasteado” con alguno de alguna amiga o amigo…sea como fuere, los conoces, los ves por todas partes. Forman parte de nuestro entorno hasta tal punto que ya no imaginamos una vida sin internet.
Pero, te has preguntado  ¿por qué?, ¿Por qué necesitamos estar conectados?...

Para responder a esta pregunta, por extraño que parezca, nos tenemos que remontar a los orígenes de nuestra existencia.

Quizás esta historia te suene, pero hay un detalle importante en el que no caemos en la cuenta normalmente, puede que por ser una historia demasiado conocida, demasiado antigua o  demasiado utilizada... el hecho es que en ella se esconden  los verdaderos motivos de por qué hemos inventado la web 2.0, las redes sociales, los smartphones y tabletas…

¿Los orígenes?... Bueno, no nos referimos a los inventos en sí, sino a la necesidad de crearlos.

¿Os suena la historia de Adán y Eva en el libro del génesis?... Pues olvidaros del problema de la manzana, la cosa es más interesante. Ocurrió lo siguiente…

Como culmen de la creación Dios crea a Adán y le dice que puede disponer de todo lo creado pues no era bueno que el hombre estuviera solo (Gen. 2,18) ,  aún así, el hombre se sentía incompleto (el relato no lo dice pero se entiende) así que viendo Dios que algo “no cuadraba”, hizo caer en un profundo sueño a Adán (Gen. 2,21), y quitándole una costilla (¿os suena lo de la costilla?) creó a Eva (Gen. 2,22). Cuando Adán despertó y la vio se sintió verdaderamente acompañado. Dios concluyó así la creación y comenzó la historia de la humanidad.

El autor de esta historia quiere decirnos algo muy importante: estamos hechos para la relación con los otros, para conectar con los demás. No podemos ser realmente personas nosotros solos, sin nadie. Adán solo se sintió bien cuando encontró a alguien con quien vivir, compartir, discutir, perdonar… en definitiva a ser amado y amar. Esta necesidad es la que está detrás de todos nuestro inventos tecnológicos. Necesitamos ser comprendidos, aceptados, perdonados, valorados, escuchados y todos los “ados” en los que penséis… bueno, nosotros y los demás. Todos.

Reparemos en los orígenes de internet y su y lo entenderemos mejor lo anterior.

En 1969 se crea la primera red conectada entre dos universidades con la intención de compartir información. Tenemos que esperar a 1990 para hablar de la primera WWW (World Wide Web – red informática mundial), pero sólo cambia la capacidad de compartir datos. Se comparte más y más rápido, pero nada más. No será hasta 2004, hace casi nada, que inventamos la WEB 2.0, y esto sí que cambiará todas las reglas del juego.

Lo importante ahora no es intercambiar información sin más. Ahora lo más importante es RELACIONARSE POR INTERNET. Si, Google sigue siendo una herramienta de búsqueda impresionante, o Wikipedia, pero son las redes sociales, y todas las aplicaciones que facilitan la conexión de unos con otros quienes quiénes ocupan gran parte de nuestra atención, y parte importante de nuestro tiempo.

¿No pensáis que Adán nos representa muy bien?... Recordad… sólo se sintió bien cuando encontró a alguien con quien vivir, compartir, discutir, perdonar… en definitiva a ser amado y amar. ¿No es lo que queremos todos?

Casi podríamos decir que las redes sociales son el resultado lógico de la humanidad en los tiempos tecnológicos en que vivimos. Lo hemos inventado porque estamos “programados para ello”. ¿Habéis pensado alguna vez en esto? ¿Se os ocurrió alguna vez la idea de que Dios pudiera tener algo que ver con las nuevas tecnología?

Todo está conectado lo decidamos o no. Pensemos por un momento en las Javieradas. Aparentemente son sólo una “peregrinación” a Javier. Vamos, volvemos y ya está. Pero, ¿has pensado por qué vamos a Javier? Vamos a Javier porque existió un tal Javier que nació allí. Este navarro quiso vivir como Jesús Nazaret, igual que los primeros cristianos, y como los actuales misioneros. Tanto fue así que lo hicieron Patrono de las misiones. A día de hoy seguimos recordándolo con unas “tremendas caminatas”, en las que hay tiempo para todo. Tenemos momentos de soledad que propician encuentro con uno mismo aunque, la mayor parte del tiempo durante la caminata, lo pasamos  conviviendo con otros. Cuando llegamos a Javier asistimos a la celebración de la eucaristía, como hizo Jesús, como harán durante siglos los misioneros, como hizo Javier, como hacemos nosotros…. ¿No te das cuenta? ¡Todo está conectado!, ¿o no?

Fijémonos en las siguientes imágenes y digamos que nos dicen.


Responde a las siguientes preguntas:

-         Intenet y las redes sociales, ¿nos conectan o no?

-         ¿Qué es más importante, las relaciones por internet o personalmente? ¿Se complementan?

-         ¿Pesaste alguna vez que Dios podía estar detrás de todo lo que hacemos?

Además de las imágenes pueden verse los siguientes vídeos para el diálogo en grupo: